Sistema de reciclado de agua

Ahorro en materiales usando sistemas de circuito cerrado

Los sistemas de tratamiento de aguas de Rösler se pueden conectar a casi cualquier máquina de acabado a vibración, esto incrementa el potencial de ahorro del acabado. Muchos procesos de acabado a vibración como el desbarbado, pulido o radiado, son procesos que requieren agua. El agua y los agentes de limpieza (compuestos) son los portadores de los desechos resultantes de los abrasivos y piezas de metal.
El agua del proceso resultante se puede reciclar completamente a través de un sistema de circuito cerrado, reduciendo significativamente los costes en agua y compuestos. La tecnología de este sistema se basa en la tecnología centrífuga especial con un factor de aceleración de casi 2.000 g, además de una química respetuosa con el medio ambiente desarrollada por nosotros mismos.
Los sistemas de tratamiento de aguas de Rösler se pueden adaptar a cualquier sistema de acabado a vibración, también están disponibles sistemas centrífugos semi y totalmente automáticos.

Sistema de reciclado de agua de proceso Z800

Esta serie de centrífugas con cesta de recogida de lodos manual, destaca no solo por su excepcional rendimiento de separación, sino también por el ahorro de espacio al situarse en las inmediaciones de las máquinas de acabado en masa. La centrífuga, el cuadro eléctrico y las cubas de agua de proceso y agua limpia se instalan en una unidad completa altamente funcional, cuyo corazón es la centrífuga desarrollada y construida por Rösler.


Sistema de reciclado de agua de proceso Z1000

Varias aplicaciones requieren la centrifugación de grandes cantidades de materiales sólidos o grandes volúmenes de agua en muy poco tiempo. Las máquinas que requieren el reemplazo manual de las cestas de recogida de lodo a menudo no están integradas en estos procesos. Por este motivo, se utilizan los sistemas para la recirculación del agua de proceso de la Serie ASS, con extracción automática de los lodos. La peculiaridad de estos sistemas es la eliminación automática de partículas sólidas dentro del carro de lodos de 300 litros colocado debajo de la centrífuga. Al final del ciclo, el rotor se lava para eliminar la suciedad restante y evitar un desequilibrio en el siguiente ciclo de limpieza y, por lo tanto, el desgaste de los rodamientos a corto plazo.